EN TODO EL PLANETA TIERRA,  HAY SERES HUMANOS CON LA  ESPERANZA DE CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR.
Me encontré en la Web , este hermoso mensaje de una fundaciòn que busca que los seres humanos encuentren la verdadera felicidad, unidos en armonía y que esta convivencia  este dentro de los valores que la vida otorga, me pareció muy admirable su labor y los invito a que se asomen en su sitio para que puedan comprender claramente sus palabras y su corazòn.
Ellos lo manifiestan así:

El objetivo primordial de la Fundación Sabiduría del Corazón, A.C. es propiciar la oportunidad de que encontremos la verdadera felicidad como individuos y que a su vez coadyuvemos para hacer felices a quienes nos rodean, en una auténtica convivencia de perfecta armonía, respeto y tolerancia, tanto con nuestros semejantes como con cada integrante del planeta.

Todo ello será posible a través del reconocimiento y aplicación de la sabiduría ancestral registrada en nuestros corazones, así como de las experiencias y conocimientos de las diversas culturas que han poblado la Tierra, las cuales han dejado como herencia para el desarrollo, florecimiento y evolución nuestros.


Flora Rocha

Fundación Sabiduría del Corazón

florarocha@sabiduriadelcorazon.org

 

Es hora de despertar

Hemos iniciado un nuevo ciclo en el que nuestra meta debe ser frenar la insensibilidad que provoca guerras, violencia y dolor en tantos puntos del planeta, en nosotros está el poder de influenciarnos mutuamente para sacar esa fuerza que logrará el cambio

Estos ùltimos años, han sido difíciles para todo el mundo por los hechos tan horribles que se desataron y que aún hoy se viven día a día, como la violencia protagonizada por grupos armados, las muertes ocasionadas por las guerras y el abuso de algunas autoridades hacia culturas desprotegidas como la tibetana y la palestina y la de oriente en general.

Estos grandes males están carcomiendo y minando a nuestro planeta y todos son derivados de la falta de amor, de tolerancia y de conciencia por parte de quienes hemos preferido quedarnos sumidos en el miedo o la indiferencia antes que reavivar esa llama de amor que es la energía positiva que necesitamos.

Éste es el peor momento de la Tierra en su historia, aun con todas las catástrofes (terremotos, inundaciones, tsunamis, erupcion de volcanes, sequias,) y guerras que ha habido hoy y en el pasado. Es una realidad que como humanidad nos estamos descomponiendo cada vez más y no sólo por estos actos de terror que ocurren a gran escala, sino también por lo que vemos que se vive entre familias, amigos o compañeros, donde se ha permitido que el egoísmo y la insensibilidad sean mayores que el amor o la fraternidad.

Pero incluso así, gracias a Dios, al universo y a los Maestros que nos acompañan los verdaderos a prudente distancia, todavía somos más las personas que queremos el bien, que las que quieren el mal.

Entonces si somos más, ¿por qué los que están haciendo el mal siguen tomando el control?

Porque los que queremos el bien no estamos utilizando nuestro potencial, nuestra sabiduría ni nuestra fuerza.

 Estamos haciendo que nuestros ojos, que nuestros oídos, que nuestros pensamientos bloqueen lo que es una realidad, que la violencia, la falta de amor y de humanidad sigan minando la historia de amor y de fuerza que existe en este planeta.

Es importantísimo que nos demos cuenta que somos más en número y que podemos luchar contra los que quieren el mal. Debemos despertar de alguna forma con coherencia, con información, con el poder de sensibilizarnos para que todos tomemos ese valor que se necesita.

Porque es precisamente valor lo que se requiere para enfrentar lo que está pasando. No es fácil, pero se puede hacer antes de que sea demasiado tarde.

Es urgente que entre todos nos retransmitamos esa fuerza y conciencia para que nos demos cuenta de que realmente se puede lograr un cambio hacia la armonía y la paz si es que todos nos unimos.

Pero esto no significa que tengamos que recurrir a manifestaciones y protestas por las calles para que los gobiernos reaccionen.

Es un error pensar esto porque no es ahí donde debemos de pedir una solución.

Lo único que de verdad puede parar lo que está pasando en el planeta es que todos descubramos lo que somos en realidad, que saquemos nuestro amor, que saquemos nuestra fuerza y ayudemos a otros a hacer lo mismo.

Es la única forma en que podremos lograr el cambio y lo tenemos que hacer antes de que sea demasiado tarde. El panorama actual no es nada comparado con lo que podría vivirse en el futuro si no tomamos conciencia de todo lo que pasa.

El renacimiento de lo positivo

Es importante que analicemos la raíz de todo esto, del porqué quienes están cometiendo tantos crímenes contra la humanidad gozan de tal impunidad y libertad para actuar ¿Qué es lo que se los permite? La respuesta es que no hay un freno.

Ese freno que antes existía y que ahora parece perdido no eran los gobiernos.

Ese freno era la ética como humanos que teníamos, el contar con un poco de conciencia en cuanto al valor de lo que nos rodea y de la vida de otras persona, valores que parecen desaparecidos.

Por ello, tenemos que generar más energía positiva mediante la toma de conciencia, de la lucha por tener un mundo mejor basado en tener más respeto por la naturaleza, en demostrar más amor, además de que los medios de comunicación y las escuelas tomen su responsabilidad por lo que están enseñando.

Esto es lo primero, promover que renazca esa energía positiva en todos los niveles de la sociedad y buscar que se amplifique en lugar de opacarse.

Porque es un hecho que conforme más violencia existe, todos nos vamos llenado de más y más miedo, tratando de ignorar algo que no se puede ignorar. Así nos estamos apagando a nosotros mismos, dejando que tomen el control quienes promueven la muerte.

Pero si comenzamos a abrirnos y a recordar que hace algunos años este mundo, este país o esta ciudad eran diferentes, que había amor, que había paz, que se podía salir sin temor, es cuando podremos reaccionar y decir “Yo quiero vivir todo esto de nuevo y ser feliz”.

Con el sólo hecho de sentirlo, de tomar conciencia y de luchar por ello, nuestra energía va a ir aumentado, entonces, por lógica, si algo crece va  quitando el lugar que tenía a lo otro, a su contrario.

Así, la oscuridad y el desamor tendrán menos caminos para actuar, dejando libre el espacio que en realidad pertenece a la luz y al amor.

 Tan sólo recordemos que somos más los que queremos un mundo de paz.

Si nos unimos en ese sentimiento no necesitamos armas ni guerras ni enfrentamientos con los gobiernos. Porque simplemente lo bueno va a empezar a bloquear los caminos a quienes continúan dañando a este planeta y sus habitantes.

Si empezamos a dar fuerza a lo positivo, a dar más amor, si comenzamos a interesarnos por las manifestaciones más sensibles, por lo espiritual más que por lo material, esa energía va a ir creciendo y va a transformar a los mismos gobiernos o a quienes pueden provocar un cambio a otros niveles, ya que va a influenciarlos a ese cambio.

Es la única forma y lo afirmo porque lo he visto. Ésta ha sido una de las enseñanzas más grandes e importantes que he vivido con los Maestros de Sabiduría del Corazón.

Lo que hacemos hacia los demás y nosotros mismos al generar más amor, energéticamente crea una esfera grandísima que puede alcanzar todos los rincones.

Así como se forma y llega la contaminación o el calentamiento global, de igual manera se genera y difunde lo positivo.

Todo esto se puede lograr, es la meta que se espera que alcancemos durante este año 2011 preludio del 2012 que tendremos los cambios definitivos por iniciar.

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Es el año en que cada uno de nosotros va a decidir qué tanto quiere que todo mejore, qué tanto se guiará por lo que considere es su misión en esta vida, es el momento de caminar por el mundo con la bandera de la honestidad, la coherencia, la Sabiduría del Corazón, que es el Amor del universo.

El caso de México y yo particularmente diria que el de nuestra Colombia lo podemos ver retratado aqui. donde también hemos visto cómo la violencia se ha desatado, también hay mucho que podemos hacer.

Debemos saber que nacimos en este país por alguna razón que quizá tenga que ver con la misión de rescatarlo y ponerlo en el lugar que le corresponde.

Nuestra verdadera identidad es todo el pasado hermoso de sabiduría, de la fuerza y el amor que tuvieron nuestros hermanos, eso es algo de lo que siempre tenemos que estar hablando y recurriendo a esos legados con orgullos.

Ése es el mensaje que tenemos que mandar al mundo y no lo que se está hablando, relacionándolo sólo con la violencia, con una alerta para que no vengan a nuestro país.

Y no podemos criticar a los mexicanos, colombianos  y pensar que otros países son mejores porque entonces estaremos perdiendo nuestra identidad. Todos somos exactamente iguales, pero debemos darle amor primero al lugar donde nacimos.

Tenemos que despertar ese amor a nuestro país y recuperar ese respeto por la cultura que nos heredaron nuestros antepasados, que fue una cultura de armonía y amor, aun cuando nos quieran hacer creer lo contrario.

Mi experiencia…

En lo que es mi experiencia y vida puedo afirmar que cada segundo trato de no caer en errores, he entregado mi existencia a lo que considero es mi Misión,

y lo puedo decir con toda la fuerza y todo el orgullo, porque de verdad quiero ver a los demás felices, tal como yo quiero ser feliz.

Porque tengo la conciencia y la visión diaria de lo que pasa en el mundo, de lo que vive cada persona de este planeta, de lo que los Maestros de Sabiduría y todos los seres que están aquí para ayudarnos están sufriendo al ver lo que ocurre.

Esto a mí no me deja que caiga en acciones provocadas, por ejemplo, por desanimo o pereza.

Si algún día pienso “Estoy muy cansada, ya es la madrugada y aún tengo que arreglar algunas tareas de mi Misión”, nomás me acuerdo de las imágenes de dolor de las personas y eso me impulsa y da fuerza para seguir. De verdad no hay excusa para dejarnos llevar por superficialidades y permitir que los demás se sigan muriendo,

Realmente es mucho lo que uno debe de pensar y sentir para no cometer más errores o acciones en contra de otros.

Tal vez alguien pueda pensar que para mí sea más sencillo lograrlo porque los Maestros directamente me informan de lo que ocurre en nuestro planeta pero cualquiera puede llegar a esa concientización si lo desea.

Es cuestión de que prendamos la televisión y veamos las noticias que nos hablan de asesinatos, de guerras, de desunión, de tonterías que nos llevan a cometer cada vez más actos en contra de la vida, entonces nos daremos cuenta de si podemos seguir viviendo así o si decidimos esforzarnos más para que todo cambie.

Ya no es cuestión de si uno desea trascender espiritualmente, como se podía pensar antes, no lo es. En este momento ya es o trascendemos espiritualmente, nos conectamos con el corazón, con nuestra sabiduría y con el universo para actuar en verdadero amor o el día de mañana algún desastre o acto violento nos puede alcanzar.

Es triste que tengamos que pensar a esos niveles, pero es que ya es el momento de hacer un alto, de sacar ese amor y sabiduría que detendrá lo que está pasando y que puede afectar a nosotros mismos, a gente cercana o a nuestros amigos.

La capacidad de valorar todo

Recordemos que, como siempre, en esta tarea tenemos de nuestro lado el apoyo de los Maestros de Sabiduría y del universo, además de que vivimos en un planeta lleno de cosas hermosas que cada segundo nos habla del compromiso que cada uno de nosotros tiene hacia la felicidad de los demás.

Entre todos nos podemos dar esa fuerza, ese apoyo para que sigamos caminando y no nos detengamos ante este reto. Todos podemos contribuir para que nuestro mundo salga de esa oscuridad que nos quiere rodear.

Es hora de cuestionarnos qué somos capaces de dar para aumentar el nivel de Amor que circula por nuestra casa, ciudad o país.

Busquemos en este tiempo que estamos viviendo pensar positivamente en que  logremos estar unidos en felicidad, en amor, en armonía plena, en valorar cada segundo, cada minuto que vivamos, en valorar nuestra familia, en valorar lo que tenemos, en valorar el día que nos levantamos, en valorar lo que comemos, lo que vivimos, la gente que vemos. De valorar todo.

Tratemos siempre de sentir toda esa energía y Amor que el universo nos da en cada momento, cuando el Sol está, cuando la Luna está, cuando las estrellas están, de sentir todas las cosas hermosas que recibimos en cada momento.

 Es la forma de reconocer que tenemos que ser capaces de valorar todo para, a su vez, ser capaces de transmitirlo y que otros sean capaces de sentirlo también.

Es hora de vivir fuertes y saber que cada día hicimos lo que pudimos por este planeta, por nuestros hermanos, por nuestra familia, por nosotros. No sabemos qué tanto tiempo nos queda adelante, pero lo que tengamos por vivir tiene que ser de la forma correcta. Ninguno de nosotros podemos saber qué tantos años nos quedan, pero sí podemos decidir qué tan felices queremos ser.

Flora Rocha


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