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http://www.angelesamor.org/varios/666-el-patrn-natural-de-la-vida-con-base-en-el-carbono.html

Amigos: He recopilado los siguientes datos con el fin de develar que NO HAY NÚMEROS IMPUROS en el Orden Divino de la Creación. Con esto, evidenciar que son falsos valores los atribuidos a esta codificación 666, la cual viene siendo utilizada, supongo, como un sabotaje al diseño divino: al patrón de la propia vida a favor de aquellos que a la sombra atentan no solo contra la Obra Divina, la Madre Tierra, sino contra todas sus Especies, incluida la Humana…

Gloria H.

El número 666 es el código para el reino físico, cuya mejor forma de expresión quizá sea la estructura del átomo de carbono. Un solo átomo de carbono contiene 6 protones, 6 neutrones y 6 electrones. Como toda vida orgánica está basada en el carbono, se considera que 666 es el código de la vida física.

En términos esotéricos, la obra actual es una graduación en el reino del 777, el código del sistema espiritual o la conexión que existe entre la vida orgánica y el espíritu. Más allá del 777 está el reino del 888. Éste es el número sagrado de la conciencia crística. También representa el infinito. No es realmente un reino donde uno se pueda sentar a estudiar, porque una vez alcanzada la conciencia 888, ésta nos remite directamente a la línea de tiempo original, representada por el 999, el666 invertido. (Extracto del libro: “Encuentro en las Pléyades, de Preston Nichols).

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El corazón de la Galaxia, de la Materia, de la Tierra es nuestro mismo corazón:

expresión ayurvédica

tal como es el átomo, así es el universo
tal como es el microscosmos, así es el macrocosmos
tal como es el cuerpo humano, así es el cuerpo cósmico
tal como es la mente humana, así es la mente cósmica

la ciencia de la consciencia.

Estamos en los tiempos de las revelaciones, según antiguas profecías… y mientras voy viendo esta información, siento que la profecía arco iris se convierte de a poco en realidad.

Nace un nuevo y mas elevado pensamiento científico… la ciencia de la consciencia.
LA GEOMETRÍA SAGRADA ES METÁFORA DE ORDEN DEL UNIVERSO

EL CENTRO DEL NÚCLEO DEL CORAZÓN:
DE LA GALAXIA,
DE NUESTRAS CÉLULAS O
DE NUESTRO ADN
DE NUESTROS ÁTOMOS
ES LA CONCIENCIA.

www.xochipilli.wordpress.com

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Otros datos interesantes acerca del valor dado al 666 pre-cristiano:

El número seis en la antigüedad El texto “Vitruvvii De Architectura”, conocido por Los Diez Libros de Vitruvio, poseía sin duda autoridad sobre la ciencia clásica en el momento que el Apocalipsis fue escrito. Sus referencias eran igual de validas para el mundo romano como el hebreo, ya que sus fuentes son las clásicas. Escribe Vitruvio en el capítulo primero del libro tercero: Los matemáticos afirmaron que el número perfecto es el número seis, pues posee unas divisiones que suman seis, de la siguiente manera: la sexta parte, es el uno; la tercera parte, es el dos, la mitad del seis, es el tres; dos terceras partes componen el número cuatro, en griego dimoeron; cinco partes del número seis -pentemoeron-, es el número cinco; y el número perfecto y final ephectum; formaremos el número ocho sumando seis mas una tercera parte, que en latín se llama terciarium y en griego epiritos; añadiendo al número seis su mitad se logra el número nueve, que es un número sesquiáltero, en griego hemiolios; si al número seis le sumamos dos terceras partes obtenemos la decena, en griego eipidimoeros; el número once es el resultante de sumar cinco al número seis, es decir, un quintario, en griego epipemptos; el número doce se obtiene sumando dos veces el número seis, el número elemental, que se denomina diplasios. De igual modo, el pie es la sexta parte de la altura del hombre, o lo que es lo mismo, sumando seis veces un pie delimitaremos la altura del cuerpo; por ello coincidieron en que tal numero -el seis- es el número perfecto, y además observaron que un codo equivale a seis palmos, o lo que es lo mismo, veinticuatro dedos. Hace mención Vitruvio a que en Grecia se consideró al número seis como el emblema propio de la naturaleza física, como generador del cosmos. Bien cierto es que en este capítulo Vitruvio recobra la tradición Caldea que desde la antigüedad determinaba que el número seis representaba la creación, y por ello se consideraba un número perfecto. Los caldeos representaban a sus divinidades clasificadas por el número seis, los dioses menores, así como los hombres sabios o maestros, recibían el número 6 y el mayor de todos y dios principal, Anu, era representado por el número 60. Para los Caldeos la reunión de todos sus dioses se representada por el número 666, que evocaba al panteón babilónico. Para este antiguo pueblo la reunión de todas sus divinidades, su panteón, representaba el lugar donde residía el conocimiento. Encontramos en la identificación de la cifra del triple seis con la reunión de las divinidades caldeas el primer simbolismo histórico. Es el 666 la representación del conocimiento absoluto. El seis para Pitágoras Es el propio Vitruvio en su texto quién nos recuerda otra mención sobre el triple seis cuando en su libro V intenta justificar la estructura de su tratado y que aun reconociendo la dificultad de los términos científicos cree haber encontrado una fórmula que permita la fácil comprensión. Así la explica Vitruvio: Por tanto, explicaré con breves palabras esta oscura terminología y las complejas medidas de las partes de los edificios, con el fin de que se graben bien en la memoria; así, todo se irá recordando sin ninguna dificultad…. También Pitágoras y los pitagóricos mantuvieron esta opinión. Les pareció bien escribir sus teorías y sus reglas en unos volúmenes de estructura cúbica “cybicis rationibus”: fijaron el cubo como el conjunto de 216 versos, donde cada norma no sobrepasase tres versos. Parece que tomaron la analogía al comprobar que tal número de versos, como sucede con el cubo, de cualquier forma que los considere la mente consigue una estabilidad inamovible en la memoria. La Razón Cúbica Es el número 216 de los pitagóricos el que se obtiene al elevar el número 6 al cubo. Tres veces seis. El 666. Y que Vitruvio menciona como resultante de la aplicación de la “Cybicis Rationibus”, (transcrito por los diferentes traductores como “estructura cúbica” “principios del cubo” “cubical arrangement” y por Ortiz y Sanz: “razón cúbica”, y que para mí es la más cercana al sentido antiguo). Es precisamente en el centro de su tratado, en el proemio del Libro V, donde Vitruvio hace mención a la “Razón Cúbica” y al número 216 como “cybum CCXVI versus”, el soporte para escribir sus teorías y sus reglas: “Etiamque Pythagorae quique eius haeresim fuerunt secuti, placuit cybicis rationibus praecepta in voluminibus scribere, constitueruntque cybum CCXVI versus eosque non plus tres in una conscriptione oportere esse putaverunt.” L.V-Prefacio. Es el número 216, el resultado de la aplicación de la “Razón Cúbica” sobre el número perfecto, el seis. La arquitectura del conocimiento, de la perfección. Vitruvio proyecta la razón cúbica “cybicis rationibus” en el “corpus” de su tratado para poder alcanzar la correcta disposición de los conocimientos en él y así poder ser entendido por los arquitectos que lo leyesen. “Así no habrá ningún obstáculo que impida su comprensión.” Como podemos comprobar el triple seis, bien como simple cifra, bien como resultado de su formalización geométrica se identifica en la antigüedad con el conocimiento científico. Rescatemos la lapidaria frase del Apocalipsis: “¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra de la Bestia; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.” Desde la interpretación “vitruviana” esta sentencia tiene un sentido directo conforme a lo explicado hasta este momento, salvo claro está, la mención aterradora de la palabra “Bestia”. El 666 como lugar donde reside la sabiduría según el ideario Caldeo. El panteón de sus dioses. El seis como cifra de un hombre según el ideario griego y como tal mencionado por el arquitecto romano. La Bestia y el Leviatán Leviatán (del hebreo liwyatan, enrollado) fue una bestia marina del Antiguo Testamento, a menudo asociada con Satanás por los católicos, el término Leviatán ha sido reutilizado en numerosas ocasiones como sinónimo de un gran monstruo o criatura.

En el Génesis, la palabra Leviatán es mencionada en el comentario de Rashi sobre Génesis 1:21: “Dios creó los grandes monstruos marinos – Taninim” en hebreo.

En este verso Rashi declara: “De acuerdo a la leyenda esto se refiere al Leviatán y su pareja. Dios creó un Leviatán varón y uno mujer, entonces mató a la fémina y la salvó para los honestos, ya que si los leviatanes llegaran a procrear, entonces el mundo no podría interponérseles.” Jastrow traduce la palabra “Taninim” como “monstruo marino, cocodrilo o gran serpiente”.
Leviatán aunque traducido por La Bestia de manera interesada, en hebreo antiguo significaba “gran animal surgido del mar”. Aún hoy en hebreo moderno se utiliza para nombrar a las ballenas. El enviado desde el mar Leviatanes eran en la antigüedad tanto las ballenas como los cocodrilos y los grandes peces. Los enviados del mar. Los grandes súbditos de Poseidón y Neptuno. Propongo esta nueva lectura: ¡Aquí está la sabiduría! Que el inteligente calcule la cifra del “enviado desde el mar”; pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666. Oanes, el Gran Hombre-Pez Este enviado desde el mar está representado en la antigüedad por la leyenda de Oanes, el gran hombre-pez, el monstruo marino que civilizó a los sumerios. Ver:http://www.celtiberia.net/articulo.asp?id=1270, por Alicia Canto “Según afirma el Génesis, el Paraíso estaba en Mesopotamia. Eso creían también los sumerios, entre los que todo era confusión antes de que llegara del sur la serpiente civilizadora, Oanes, mitad hombre y mitad pez, que les enseñó cuanto valía la pena saber. Y algo de verdad habría, cuando en los archivos cuneiformes, mesopotámicos e hititas, de entre el III y el II milenio, hemos ido encontrando muchas de las bases de nuestra cultura occidental: el urbanismo, la arquitectura, la escritura, la analística, la cronística histórica, los mitos (el diluvio universal, Gilgamesh, el futuro Hércules, Inanna y su viaje a los infiernos…), los catastros, la matemática, la geometría, la astronomía…

Muchos de nuestros orígenes están de verdad en Mesopotamia, pero nos han enseñado a considerarnos nietos sólo de los griegos…

Pero todo empezó con Oanes, el misterioso monstruo marino que vino a Mesopotamia desde el sur según el relato del monje Beroso, el último babilónico, que vivió, enseñó y escribió durante entre la época de Alejandro Magno y el primer tercio del siglo III a.C……” Eanes, en original “E-anush” significaba “El Hombre”. “..pues es la cifra de un hombre. Su cifra es 666.” Apocalipsis 13-18

Conclusión: El anatema que el 666 ha recibido desde la antigüedad ha ocultado de manera interesada su verdadero simbolismo. En el momento en que el Apocalipsis fue escrito esta cifra era la representación del conocimiento, de lo que hoy podemos llamar de manera general: ciencia, en el más amplio sentido de la palabra y que en los orígenes de la humanidad, en el Summer, fue representado por la leyenda del hombre-pez Oanes. “La serpiente Oanes, mitad hombre y mitad pez, civilizó, ayudado por algunos hermanos, a los sumerios, ese fascinante pueblo, no semita, en el que se originó la verdadera cultura. Oanes fue quien les enseñó a construir, a cultivar, a escribir y a trabajar los metales, entre otras artes propias de pueblos civilizados” (Endowed with Bry.—Terribilem feram Eu. Ar). Juan describe en el capítulo 13 como el conocimiento que durante el “Siglo de Oro” de Augusto el pueblo romano puso en practica y le rescato de su posible final, como su mundo herido por las luchas civiles se recuperó y pudo así gobernar el mundo.

No debemos de olvidar que desde el punto de vista de los hebreos el poder de Roma en el siglo I d.C. se identificaba de manera muy exacta con el yugo que en Babilonia habían sufrido en la antigüedad, por lo que el mito de Oanes, como el Leviatán que surge del mar y apoya a sus enemigos, es una clara identificación con el triple seis y el panteón caldeo. Es posible que los hebreos adoptaran el monoteísmo durante su cautiverio en Babilonia, y así como los hebreos vivían cautivos en Babilonia, los cristianos vivían como esclavos en Roma.

En el texto de Juan se manifiesta la impotencia del pueblo elegido frente al poder que el conocimiento técnico ofrece a sus enemigos. El pueblo caldeo en la antigüedad, el romano en el momento de la escritura del Apocalipsis.

Los enemigos del pueblo hebreo, el pueblo romano que apoyado en el conocimiento del Leviatán Oanes gobierna el mundo. Roma utiliza lo enseñado por Oanes, las bases de nuestra cultura occidental: el urbanismo, la arquitectura, la escritura, la analística, la cronística histórica, los mitos, los catastros, la matemática, la geometría, la astronomía… Roma por medio del Leviatán representado por el 666 gobernaba el mundo. Propongo esta nueva lectura (en negrita): Vi luego otro símbolo que surgía de la tierra y tenía dos cuernos como de cordero, pero hablaba como una serpiente. (El nuevo Oanes – Eneas). Ejerce todo el poder del imperio en servicio de éste, haciendo que la tierra y sus habitantes adoren a Roma, cuya herida mortal había sido curada. El Capricornio es el signo zodiacal con el que se identifica el emperador Augusto, y su imagen le representa en la iconografía de la Roma imperial. Su imagen de animal con cuernos de cordero y cola de serpiente es adoptada por él tras su victoria frente Marco Antonio en la batalla de Actium. La batalla que finaliza la guerra civil. La herida mortal que Roma sufría. (http://sites.google.com/site/trabesotericoinvestigacion/Home/666-informe-final)

Por: Gloria Helena Restrepo C.  http://armonicosdeconciencia.blogspot.com

Enviado por Gloria Iglesias

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