Enrique Colmenares

Una joven de 24 años con esclerosis múltiple asciende al Kilimanjaro


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Inés Grau tenía 17 años cuando le diagnosticaron esclerosis múltiple. “Me quedé en blanco. La primera imagen que me vino a la cabeza fue la de una silla de ruedas”, recuerda esta joven de Barcelona. Inés tiene ahora 24 años y acaba de coronar la cima del Kilimanjaro (5.892 metros). Tras la conquista, los obstáculos y barreras que tiene que superar a diario parecen, ahora, mucho más llevaderos. La montaña más alta a la que había subido Inés, antes de esta experiencia, es la del Tibidabo.


La aventura se inició hace ahora un año cuando esta licenciada en Psicología, que colabora con la Federación Española para la Lucha contra la Esclerosis Múltiple, conoció en un congreso en Alemania a Lori Schneider, de 56 años, fundadora de Empowerment Through Adventure y afectada también por esta enfermedad. Esta mujer ha conquistado en los últimos años los picos más altos de varios continentes. “Su experiencia me atrapó. Ella programa aventuras para superar enfermedades, sin importar los obstáculos”, afirma Inés.


La joven regresó a Barcelona e hizo saber a su familia que había tomado una decisión: iba a subir al pico más alto de África. “En un primer momento se quedaron alucinados, pero como me conocen bien y saben que cuando decido algo es porque lo tengo muy claro, enseguida estuvieron conmigo y, al final, su apoyo ha sido total”, revela Inés. 


Esta vecina de Barcelona tenía por delante todo un año para entrenarse. Su experiencia, como escaladora del Tibidabo y contadas escapadas a la nieve, le servía de muy poco. “Así que empecé a caminar y a correr, al mismo tiempo que seguía una tabla de entrenamiento en un gimnasio”, añade Inés.


 Después llegaron las primeras salidas a la montaña. “Subí al Pedraforca, el Puig Pedrós y también a la montaña de Montserrat”. Esas salidas permitieron a la iniciada montañera tomar contacto con parajes por encima de los 2.000 metros. 


Tras once meses de preparación sin descanso –Inés compaginó los entrenamientos con los estudios de un máster en Psicología Clínica y Psicoterapia– llegó la hora de la verdad. La joven partió de Barcelona el pasado 10 de julio, rumbo a Amsterdam. Allí se reunió con el resto de la expedición, capitaneada por Lori y formada por un total de catorce personas, diez con esclerosis múltiple y cuatro con parkinson.


 Cada uno de los afectados tenía asignado un acompañante e Inés era la única europea. El resto de los expedicionarios –la mayor tiene 68 años– son de Estados Unidos.


El grupo partió hacia África y el 18 de julio conquistaron el Kilimanjaro. “Fueron cinco días de ascensión y los dos últimos se hicieron muy duros”, recuerda Inés. “En esos momentos todo se colapsa, los síntomas se multiplican por cuatro y no sabes si eso te pasa por la enfermedad o bien es algo provocado por la actividad que estás realizando”, añade. Y ahí es donde la mente de Inés y el resto de las personas afectadas por esclerosis y parkinson que la acompañaban tuvo, para la consecución del empeño, un papel determinante. “Hubo un momento en el que pensé en abandonar. Desde el principio tenía muy claro que si las cosas llegaban al extremo desistiría.


Yo no tenía que demostrarme nada a mí misma. Otra cosa es el mensaje colectivo que se pretende difundir con este tipo de aventuras”, sigue contando Inés.


En los últimos metros, la fuerza de la mente se impuso a la debilidad del cuerpo. Inés no olvidará jamás el momento en el que conquistó la cima. Ni tampoco la alegría que sintió por el hecho de que otras personas, en su misma situación, pudiesen disfrutar también de ese momento. Por el camino se quedaron siete expedicionarios. Aunque hubo más abandonos entre los acompañantes (cuatro) que entre los afectados (tres).


Inés confiesa que tras esta aventura ha perdido muchos miedos. “Lo peor de esta enfermedad es que no puedes hacer planes, ya que nunca sabes cómo te vas a encontrar al día siguiente. Hay muchas personas que tienen que superar cada día, en su rutina habitual, varios Kilimanjaros”, asegura la joven.

Queda claro que ella y sus compañeros han optado por la primera opción. “Y ahora sabemos –concluye Inés– que hay fuerzas escondidas mucho más allá de nuestros propios límites”.

“Cuando el médico te dice que tienes la enfermedad, tú ya no puedes cambiar el diagnóstico. Pero sí podemos decidir qué hacemos con nuestra vida: continuamos hacia 

Fallos en la trasmisión nerviosa
La esclerosis múltiple es una enfermedad neurodegenerativa que afecta gravemente la movilidad y produce una discapacidad progresiva. Suele debutar en forma de brotes. Pero esta enfermedad, que crece y afecta sobre todo a mujeres, está en plena revisión. Si en dos o tres años no hay nuevos brotes, ni progresión, ni discapacidad, ni manchas visibles en una resonancia, se está libre de enfermedad. Los expertos creen que el 25% podría tener forma benigna. 


La esclerosis múltiple es una afectación de la mielina, la cobertura de los nervios, que se quedan como cables pelados, lo que provoca fallos de trasmisión. Es una dolencia auto inmune posiblemente relacionada con un virus,

MIS NOTAS.
Hermoso ejemplo de alguien que acepto el reto y lo supero. Muchos de nosotros nos preguntamos como teniendo una salud aparentemente normal, con nuestros sentidos en perfecto funcionamiento, al igual que nuestro cuerpo, no logramos alcanzar a llegar a un kilómetro sin que nos duela algo, o agotados en el intento.

Y estas personas que acompañaron a Inés ademàs que eran mayores estaban con un cuadro clínico delicado para una simple caminata y se atreven a tener como objetivo final el Kilimanjaro. ¿Cuál es el destino de esta proeza? El hombre puede hacer cosas que la imaginaciòn no logra entender, por lo limitado que somos en nuestros sueños y en la Fè a nuestras capacidades físicas y mentales, pero no importa que intentes seas sano o no siempre hay un reto que la vida te coloca enfrente y que tu tarea es superar. A eso venimos a la tierra, a aprender a superar retos y a dimensionarnos cada dìa dentro de la grandeza del Creador.

Todo Ser humano viene a este planeta para aprender, para conocerse y para lograr superarse a si mismo. toda tarea que emprendamos siempre nos conducirá hacia un mismo lugar: el lugar adonde nos encontraremos reconociendo que superamos ciertas etapas de vida pasada y dejamos atrás ciertas restricciones, dogmas o creencias  o enfermedad que cada uno de nosotros nos colocamos quizás intencionalmente. pero  al final logramos crecer espiritualmente y convertirnos en un mejor ser humano.
No importa si ese lugar donde debes presentar tu batalla está ubicado al Norte, Sur, Éste u Oeste del planeta, es  la dirección hacia la cual emprendimos nuestra vida. Siempre llegaremos a una meta.
 Ése siempre será nuestro Destino, el de llegar a reconocer que hemos caminado o ascendido hacia el pico mas alto, a través del camino evolutivo que nos tocaba recorrer, comprendiendo que no importa lo que hagamos, cómo lo vayamos a hacer, ni qué herramientas utilicemos…o como se encuentre funcionando nuestro cuerpo, lo importante es que tenemos que presentar la batalla. por algo todos somos Guerreros de luz, uno se enteran temprano y otros al final casi del camino.
¡Nada importa! Lo único que interesa es que cada uno de nosotros nos digamos:
“Esta vez lo hice bien, ¿verdad, Yo Mismo? Oh, ¡qué bien me siento por ello! ¡Qué satisfecho estoy de mi, sobre todo cuando reviso mi vida hacia atrás y observo las huellas de las pisadas que dejé en el camino que recorrí… Ello me hace sentir muy orgulloso de mi, porque todos los traspiés que di y todos los obstáculos que superé durante ese camino, al final sirvieron para que yo lograra llegar ahora hasta aquí.
Y esto es lo que AHORA finalmente he logrado comprender.”
Inés se decidió a realizar una travesía fuerte para cualquier ser humano, pero quiso hacerlo para que otros aprendieran con su lección, ella misma dice que no necesitaba demostrarse nada a ella misma, aunque yo considero que sì, pero ella no lo aceptaba , de todas formas ella sabia que  tenia que decidir que hacer con su vida en ese momento, no mañana porque mañana no sabría  si existiria, así que lo decidió y subió, se preparo un año y cada dia era un ahora alcanzado en el camino de aprendizaje de su corta vida.
Nosotros no sabemos cuando debemos partir, muchos piensan a los 17 años de Inés que tienen una vida por delante, ella por su enfermedad aprendió a que el Ahora es cualquier instante de su vida en el cual te encuentras totalmente presente, reconoces estarlo y valoras todo aquello que eres, todo lo que te rodea, todo lo que posees, todos lo que manifiestas y has manifestado… porque todo eso forma parte de ti en el momento actual, en el presente… y eso eres tú. Ella supo que tenia que actuar Ahora en este exacto momento, porque mañana el deterioramiento de su cuerpo podia no permitirle hacer lo que deseara.

Ninguno de nosotros sabemos que nos depara el camino que estamos recorriendo pero somos tan atrevidos que nos impedimos a nosotros mismos vislumbrarlo y seguirlo, muchos prefieren acampar y no traspasar la oscuridad por temor a perderse y no ser capaz. Pero es venciendo la oscuridad como cada uno de nosotros lograremos saber de que somos capaces y despues estar plenos sabiendo que alcanzamos nuestro propio Kilimanjaro.
El propósito de nuestra vida – cualquiera que sea – es convertirnos en nuestro propio maestro,no importa  a que nos dediquemos para vivir, que forma de enfrentar los obstáculos tengamos,  no importa si estas físicamente completo, si estas paralitico o sano, si tienes dinero o si no lo tienes, lo único real e importante es que  es que el poder lo tenemos cada uno de nosotros, porque somos nosotros los que decidimos que vamos hacer con lo que tenemos, somos dueños de nuestro propio crecimiento no importa como lo hagas, solo hay que hacerlo ahora.La enfermedad se ha convertido en un obstáculo para el hombre, la creencia de que un virus es mortal y puede acabar contigo en cualquier momento se ha establecido como un dogma, y antes de morir ya todos te vieron en el cajón, y eres tu el único que puedes controlar tu cuerpo y decirle a tus células que ellas pueden hacerlo, pueden superar cualquier obstáculo.
Cuando abrimos nuestro corazòn, pueden ocurrir milagros, nosotros somo la energia de Dios, por lo tanto no hay nada que sea imposible cuando de verdad queremos alcanzar nuestros propósitos. 

En el caso de los seres humanos que son declarados enfermos mortales, leía que toda enfermedad puede superarse si nos hacemos amigos de nuestras células.
El ser Humano debe pactar con ellas y  Tus células te responderán, pues son parte de ti y no algo ajeno a ti. Ellas te escuchan y te hablan, pues vibran de sufrimiento cuando sufres o se expanden de gozo y se llenan de una verdadera luz magnética, cuando te sientes feliz y conectado, como de hecho lo estaba Inés al alcanzar la cima del Kilimanjaro..

Nosotros somos el UNO con el Todopoderoso: con la humanidad, con nuestro hermoso planeta. Nosotros somos una parte de Inés y ella es parte nuestra y juntos vibrando podemos lograr lo que queramos.


SOY AMADA POR MI CREADOR,
El  ESTA EN MI CORAZON
SOY UNA CON EL

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